Trabajar en el ser


Hoy me levanté nublado nunca supe llevar bien a cabo cada separación o cada intento de abandono que tuve que pasar, me di cuenta que firme mil contratos en mi cabeza poniéndome en juego total con personas que ni si quiera firmaron uno por mí. Hoy siento que se me cayó una pared de yeso encima y no la estoy llevando bien.

Hoy a las 4:30 am me golpearon la puerta era la soledad, no quise abrirle y volví a cerrar los ojos, me tape con las sabanas pero ya cuando me levanté para ir al trabajo estaban las dos instaladas en mi casa con su nueva amiga la ansiedad. Las ignore todo el tiempo, me lave los dientes, tomé un vaso de agua y hasta le di de comer a mi gato pero llego un momento que no tuve más fuerza hasta que me tuve que sentar en el sillón.

Esta autoexigencia que llevo en mi me decía que no tenia que pedir ayuda y cada vez te recordaba un poco más, a ese paraíso que solo me llevaban esas manos y ese pecho cuando simplemente sentía al apoyar mi cabeza. Poco a poco respire profundo pero la soledad y la ansiedad cada vez se hacían más grandes en mi casa mientras yo claramente me hacía más chiquito. Hasta que salí de ahí, tomé mi colectivo y le eche la culpa a algo de afuera, me achique un poco más.

Yo sentía que no iba a poder solo, toque varias veces el botón de emergencia para que alguien pueda salvarme pero no tuve resultados, toque otra vez pero nadie aparecía no había ningún tipo de chances. Salí a correr como alguien que no quiere volver a ese lugar nunca más. Corrí tanto que solo quería que el viento tape todos los agujeros que tenía pero ni eso ni el olor a pasto cortado podían conmigo en ese momento, y allí me di cuenta que esta la iba a tener que pasar solo.

Volví a mi cuarto y ellas dos seguían ahí, la soledad me miraba y me decía “estas solo” mientras la ansiedad me mostraba en el espejo de mi cuarto mi rostro reflejado. Las miré fijamente con una mirada desafiante pero ellas solo me explicaron que por mas de tener muchas cosas en ese cuarto y tener muchos vínculos allá afuera nada de eso me pertenecía “ vos sos lo único que tenes y tendrás en esta vida y eso te debe ser suficiente para estar bien”.

Entendí que los vínculos no tienen que ser paredes, tendrían que ser como puentes que unen ciudades que si una ciudad desaparece la otra tiene que seguir intacta. No dudé y al tiempo abracé a la soledad y la ansiedad poco a poco se fue yendo, me di cuenta que voy a perder todo lo que gané en esta vida porque de este mundo me iré solo. Hice mi duelo, lloré mucho, extrañé demasiado, pero cuando estuve listo llegó la ayuda que tanto anhelé.

Aveces estoy nublado pero siento el rayito de sol en la cara, con cada gesto, con cada acción, con cada palabra de amor que aún tengo dentro de mí y se merece ser valorada.


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